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lunes, 21 de julio de 2014

Semana 29. Dentro de mi está Maléfica


Según algunos críticos del cine, la película Maléfica es diabólica, no apta para niños porque aseguran que la trama “sodomiza” ese clásico de Disney: La bella Durmiente. Muy a pesar de  esos comentarios y como buena fanática de Disney que soy (y tanto rebelde!), fui el viernes al cine junto a varios niños de la iglesia a disfrutar de esta nueva versión del clásico de clásicos. ¿Qué si me gustó? ¡Me encantó! Tanto así, que estoy considerando volverla a ver! (Y eso que yo soy enemiga de ver una película dos veces).  Es una película distinta porque narran el otro lado de la moneda, la historia desde el punto de vista de la “bruja” que hechizó a Aurora y la convirtió en la bella durmiente, la parte “no tan rosa” de ese cuento de hadas. Maléfica me enseñó lo siguiente:
1.  Somos creación divina. Dios nos hizo y vio que era bueno así como a Maléfica cuando era tan solo una niña-hada inocente y con un corazón puro y noble.
2. Las desilusiones y problemas que atravesamos en la vida, van endureciendo nuestro corazón. Nos dejamos dominar por el rencor, el egoísmo y todos los demás sentimientos negativos. Perdemos la confianza en la gente y en nosotros mismos. Día a día se va formando una creatura maligna en nuestro interior que dejamos salir en ocasiones cuando perdemos el equilibrio emocional.
3. Dios pone personas encantadoras en nuestro camino, como la princesa Aurora, para ablandarnos el corazón y transformarlo en uno puro y bueno como lo era antes. A pesar de que nos resistimos al cambio, el bien vence al mal poquito a poquito.
4.  Sólo el amor verdadero es capaz de romper cualquier hechizo, karma o maldición que tengamos encima. La película nos muestra que no se refiere únicamente al amor Eros. El amor verdadero puede venir de diferentes fuentes (de Aurora, en este caso) pero la mejor representación y fuente de amor es Dios, indiscutiblemente. Porque Dios es amor.

En el fondo, como seres humanos, todos somos maléficos, somos mitad dioses mitad demonios. Lo importante es saber cuál de los dos lados es el que va a reinar y dominar nuestras vidas.

Acepto que soy maléfica por dentro, pero acepto a Jesucristo como mi Rey.
@Lilimusical


lunes, 20 de enero de 2014

Semana 3: Verdadero o Falso

Cuando estaba en bachillerato tenía un profesor que usaba mucho los tipos de exámenes “verdadero o falso”. A primera vista parecían sencillos pero cada enunciado guardaba algún truco. Todo dependía de la redacción de la pregunta u oración. Recuerdo que a veces me quedaba pensando durante un buen rato sobre la interpretación de cada una de ellas para poder acertar. Algunas personas, como yo por ejemplo, suelen detenerse a pensar y repensar las cosas mucho más de lo que deberían. La sobredosis de pensamientos causa falsas ilusiones.
“¿Por qué Fulanito/a no vino hoy?" – Pensamos – “Quizás está de vacaciones o se quedó dormido/a después del trasnocho de la fiesta de ayer o seguro está molesto/a conmigo y prefirió no venir, etc.” Las opiniones varían y aumentan a medida que le damos rienda suelta a la imaginación y al final tanto esfuerzo mental fue inútil porque sencillamente esa persona faltó porque tenía fiebre, por decir un ejemplo. La realidad, siempre o generalmente, suele ser opuesta a lo que nos imaginamos.
 En el manualcito que nos regalaron para aprender a vivir correctamente como seres humanos, dice que debemos pensar en todo lo verdadero, honesto, justo, puro, amable, de buen nombre y digno de alabanza. (Filipenses 4:8) Sinceramente ya con la primera característica me basta y me sobra, porque me he dado cuenta que todas las cosas por las que me preocupo o angustio son falsas. Mi mente se da la tarea de convertirlos en enunciados verdaderos pero al final las circunstancias demuestran que no hay una pizca de verdad en todo eso. No termina siendo algo malo, sino simplemente distinto a lo que yo había imaginado.
Sólo me queda aprender a descartar pensamientos. Si es verdadero y con grandes evidencias, puedo profundizar en su análisis pero si no lo es, es mi deber eliminarlo de inmediato porque si no terminaré siendo víctima de la paranoia.
Cuando percibas que algún pensamiento está ocupando mucho espacio en tu mente y te esté robando tu paz, formúlate la siguiente pregunta:
Lo que estoy pensando, ¿Es verdadero o falso?




Elige tus pensamientos cuidadosamente así como eliges la ropa que utilizas cada día.

@Lilimusical