miércoles, 29 de octubre de 2014

Semana 43: Wait, He said.

Deseo compartir con ustedes un poema que encontré en los comentarios de este artículo Fast food faith
Es una lástima que el poema no esté en español (perdería la rima si lo tradujera) pero habla sobre la desesperación que a veces sentimos cuando Dios nos dice "Espera", en vez de darnos automáticamente lo que le pedimos. Llegamos a un punto de CANSARNOS de pedir, clamar y rogar sin recibir la respuesta anhelada. Pero a eso, Dios nos dice que si concediera nuestras peticiones al instante, no aprenderíamos a ver a través de las nubes del desespero ni aprendiéramos a confiar en Él. Por lo tanto, cuando el nos dice "Espera", lo que nos quiere enseñar es a CONOCERLO a El, conocer su profundo amor hacia nosotros. Confiar, esa es la palabra que va de la mano de Esperar.

Que lo disfruten...

Desperately, helplessly, longingly, I cried;
Quietly, patiently, lovingly, God replied.
I pled and I wept for a clue to my fate . . .
And the Master so gently said,"Wait." 

"Wait? You say wait?" my indignant reply.
"Lord, I need answers, I need to know why!"
Is your hand shortened? Or have you not heard? 
By faith I have asked, and I'm claiming your Word. 

My future and all to which I relate,
Hangs in the balance, and you tell me to Wait?" 
I'm needing a 'yes,' a go-ahead sign.
Or even a 'no,' to which I'll resign. 

You promised, dear Lord, that if we believe, 
We need but to ask, and we shall receive. 
Lord, I've been asking, and this is my cry: 
I'm weary of asking! I need a reply. 

Then quietly, softly, I learned of my fate, 
As my Master replied again, "Wait." 
So I slumped in my chair, defeated and taut, 
And grumbled to God, "So, I'm waiting . . . for what?" 

He seemed then to kneel, and His eyes met with mine . . .
And He tenderly said, "I could give you a sign. 
I could shake the heavens and darken the sun. 
I could raise the dead and cause mountains to run. 

I could give all you seek and pleased you would be. 
You'd have what you want, but you wouldn't know Me.
You'd not know the depth of My love for each saint. 
You'd not know the power that I give to the faint. 

You'd not learn to see through clouds of despair; 
You'd not learn to trust just by knowing I'm there. 
You'd not know the joy of resting in Me, 
When darkness and silence are all you can see. 

You'd never experience the fullness of love, 
When the peace of My spirit descends like a dove.
You would know that I give, and I save, for a start, 
But you'd not know the depth of the beat of My heart. 

The glow of My comfort late into the night, 
The faith that I give when you walk without sight. 
The depth that's beyond getting just what you ask, 
From an infinite God who makes what you have last. 

You'd never know should your pain quickly flee, 
What it means that My grace is sufficient for thee. 
Yes, your dearest dreams overnight would come true, 
But oh, the loss if I lost what I'm doing in you. 

So, be silent, my child, and in time you will see, 
That the greatest of gifts is to truly know me. 
And though oft My answers seem terribly late, 
My most precious answer of all is still "WAIT". 

-Robert Keffler

lunes, 20 de octubre de 2014

Semana 41 y 42: La luciernaga que perdió su luz

En el centro de la ciudad había un parque grande y lleno de flores alrededor. Durante el día, muchos niños visitaban el parque para jugar con sus columpios y la caja de arena. Reinaba la alegría y la felicidad.
Pero la vida nocturna en el parque era muy diferente; no habían niños jugando, solo se escuchaba el sonido de los grillos…cri-cri. En este lugar vivía una luciérnaga que durante el día se escondía entre los arbustos para ver a los niños jugar. Pero de noche, volaba por todo lo alto brillando como solo ella sabía hacerlo. Acompañaba a la luna y las estrellas durante toda la noche.
Un día se dio cuenta de que los grillos tenían amigos y ella no, ella estaba sola. Se sintió tan triste, que poco a poco fue perdiendo su luz. Todos los días veía a los niños disfrutando en el parque y jugando con sus amigos. Eso la entristecía cada vez más. Porque lo que ella más deseaba en todo el mundo era tener amigos.
En un día muy caluroso, ella se posó junto a la fuente que estaba cerca de los columpios, y un niño se acercó a lavarse la cara y refrescarse un poco. La luciérnaga decidió acercarse a él y le dijo:  - ¡Hola allá arriba!.
- ¿Ahh? ¿Donde? – Respondió el niño muy asombrado.
-¡aquí abajo! ¡Mírame! – Exclamó la luciérnaga.
El niño bajó la mirada y le dijo: “Hola amiguita, ¿tu quien eres?”
“Soy una luciérnaga y estoy muy aburrida y solitaria” le dijo ella al niño.
¿Y por qué te sientes así? Vives en un lugar precioso, parece un paraíso. A mis amigos y a mí nos encanta venir todos los días a jugar aquí. Nos divertimos mucho.- dijo el niño, lleno de emoción.
Si lo sé –admitió la luciérnaga- Pero yo no tengo amigos como tú
¡Cuanto lo siento! – dijo con nostalgia el niño – Ahora entiendo tu tristeza.
Los amigos son muy importantes y no encuentro a nadie de mi especie, todos tienen amigos…hasta los grillos!. Creo que soy la única luciérnaga que queda en todo el mundo. Y además creo que estoy muriendo –dijo ella con resignación.
El niño asombrado le preguntó: ¿Por qué dices eso?
Y ella le contestó: Porque yo antes brillaba en la oscuridad y ya no. No entiendo que sucedió conmigo. Debe ser que estoy muriendo poco a poco.
El niño se quedó en silencio por unos minutos y luego dijo sobresaltado: ¡Ya sé que pasó contigo! Seguro que perdiste tu luz así como cuando yo pierdo mis juguetes. Eso suele pasar. ¿Qué tal si te ayudo a encontrar tu luz?
La luciérnaga emocionada le contestó: ¡Sería excelente! Al menos ya tengo un amigo, aunque no sea de mi propia especie.
Mientras los demás niños siguen jugando en el parque, la luciérnaga y el niño emprenden la búsqueda. Buscan en los columpios, detrás de los árboles, en las bicicletas de los niños, en las flores, en la caja de arena…pero no consiguen la luz.
De repente el niño recuerda que la luciérnaga le había dicho que ella brillaba en la oscuridad. Entonces él y su nueva amiga, esperaron que anocheciera. Mientras tanto, pasaron la tarde contando chistes y anécdotas divertidas. Era la primera vez en mucho tiempo que la luciérnaga se divertía tanto.
Como la luciérnaga sabía volar, comenzó a volar por todo el parque diciéndole al niño: “¡a que no me atrapas!” y el niño corría y corría detrás de ella. Se rieron y se divirtieron tanto que no se dieron cuenta de que ya había anochecido.
Y en ese momento ocurrió el gran milagro. Como la luciérnaga volvió  a ser feliz,  su luz se encendió nuevamente como por arte de magia. Pero ella no se dio cuenta, sino hasta que pasó por la fuente y vio su reflejo en el agua. Asombrada le dijo a su amigo: “¡Mira, encontré mi luz!”
¡Si! -Exclamo el niño-¡La tuviste dentro de ti siempre!
Esa noche, la luciérnaga volvió a brillar junto a la luna y las estrellas. Y ocurrió el segundo milagro. Como ella recuperó su luz, esta le sirvió de guía a otras luciérnagas vecinas que habían tratado de conseguirla pero como no veían su luz, no podían localizarla. Su luz, atrajo a nuevas amigas de su misma especie.
Desde ese momento, la luciérnaga prometió no apagar su luz nunca jamás.
El niño muy sonriente, se despidió de la luciérnaga diciendo: “Se feliz amiguita, y brilla siempre”

@Lilimusical

PD. Este fue el primer cuento infantil que escribí antes de decidir escribir mi libro Felizmente Soltera. He escrito otros más. Espero compartirlos con ustedes próximamente.

lunes, 6 de octubre de 2014

Semana 40: Cómo conquistar a una mujer al estilo cristiano

Un toque de humor...

Hombre: ¿Tienes novio?
Mujer: No, no quiero un novio.
Hombre: Génesis 2:18 “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”
Mujer: Pero yo no te amo.
Hombre: 1 Juan 4:8 “El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”.
Mujer: Pero, ¿Cómo puedo saber que tus palabras son ciertas?
Hombre: Mateo 12:34b “Porque de la abundancia del corazón habla la boca”
Mujer: ¿Pero cómo puedo saber que eres honesto?
Hombre: Marcos 13:31 “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”
Mujer: ¿Pero por qué yo? Hay muchas chicas allá afuera.
Hombre: Proverbios 31:29 “Muchas mujeres hicieron el bien; más tú sobrepasas a todas”
Mujer:¿Pero qué viste en mi, qué te hace amarme?
Hombre: Cantar de los cantares 4:7 “Toda tú eres hermosa, amiga mía, y en ti no hay mancha”
Mujer: Pero en serio, yo no soy tan bonita…tu estás exagerando.
Hombre: Proverbios 31:30 “Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, esa será alabada.”
Mujer: ¿Qué pasará si digo que SI?
Hombre: Génesis 2:24 “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”
Mujer: ¿Cómo es que conoces tantas Escrituras?
Hombre: Josué 1:8 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”
Mujer: ¡Woow! De verdad puedo ver que amas a Dios.
Hombre: Salmo 34:8 “Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él.”
Mujer: Mmmm. Ok por favor dame tiempo para pensarlo.
Hombre: Filipenses 4:8 “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, algo digno de alabanza, en esto pensad”
Mujer: ooohhh! Creo que ya te amo!

Hombre: Apocalipsis 22:21b “Amen.” 


¡Sería más especial si el hombre DEMOSTRARA CON HECHOS todo lo que dijo a través de esos versículos! 

Chicas, ¡pilas! no todos los hombres que dicen ser cristianos, lo son de verdad. 

@Lilimusical